El 18 de marzo de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un paquete de ocho leyes que reconfigura el sector energético mexicano. Este nuevo marco normativo sustituye a la Ley de la Industria Eléctrica y a la Ley de Hidrocarburos, centraliza funciones estratégicas y replantea el papel del Estado y de los actores privados en la generación, transmisión y comercialización de energía.
¿Cuáles son las nuevas leyes?
El paquete legislativo está integrado por:
– Ley del Sector Eléctrico.
– Ley del Sector Hidrocarburos.
– Ley de la Comisión Nacional de Energía.
– Ley de la Empresa Pública del Estado, Comisión Federal de Electricidad (CFE).
– Ley de la Empresa Pública del Estado, Petróleos Mexicanos (PEMEX).
– Ley de Planeación y Transición Energética.
– Ley de Biocombustibles.
– Ley de Geotermia.
Estas normas responden a reformas constitucionales de 2024 y buscan reforzar el control estatal de las industrias eléctrica y petrolera, a la vez que abren espacios de cooperación con el sector privado.
Centralización y nueva autoridad reguladora
Una de las transformaciones más significativas es la desaparición de los órganos reguladores coordinados (la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos) y la creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE), que dependerá de la Secretaría de Energía. Esta CNE asumirá la planeación del sector eléctrico e hidrocarburos, el control de permisos y la supervisión del sistema eléctrico nacional.
Las nuevas leyes también consolidan a la CFE y a PEMEX como empresas públicas del Estado. La CFE se integra de nuevo como una sola entidad, sin subsidiarias, y su misión se orienta a garantizar la “justicia energética” y el desarrollo sostenible. PEMEX, por su parte, obtiene prioridad en la exploración y producción de hidrocarburos.
Prevalencia del Estado pero con espacio para el sector privado
El nuevo marco legal reafirma que el Estado mantendrá al menos el 54 % de la generación de electricidad y conserva el monopolio sobre la transmisión y distribución. Sin embargo, mantiene y extiende figuras que permiten la participación privada, como la generación distribuida y la autogeneración. Por ejemplo, el umbral de potencia para los proyectos de generación distribuida se amplía de 0.5 MW a 0.7 MW y se incorporan esquemas de autoconsumo para proyectos de 0.7 MW o más, que pueden operar dentro de la red o aislados.
El esquema también prevé proyectos de inversión mixta, en los que el Estado y los particulares desarrollan centrales eléctricas con participación mayoritaria (al menos 54 %) de la CFE. Estos proyectos permitirán acuerdos de largo plazo para venta exclusiva a la CFE, así como modalidades de co-inversión que se definirán en la reglamentación secundaria.
Oportunidades y retos para el sector energético
Para las empresas y profesionales del sector energético estas leyes plantean tanto desafíos como oportunidades:
– Mayor certeza regulatoria. La emisión de un Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico y los lineamientos que expida la CNE darán visibilidad a los proyectos de generación y transmisión. El primer plan se publicará a más tardar el 18 de marzo de 2026.
– Revalorización de la infraestructura pública. Al centralizar la transmisión y distribución en la CFE, la planeación de inversiones y mejoras será estatal. Las empresas privadas podrán participar como contratistas, pero no como concesionarias.
– Impulso a las energías limpias y al almacenamiento. La Ley de Planeación y Transición Energética crea políticas para cumplir objetivos de energía limpia y abre un marco específico para la energía geotérmica y los biocombustibles. Además, la CNE regulará la participación de los sistemas de almacenamiento de energía dentro del Mercado Eléctrico Mayorista.
– Nuevas alternativas de inversión. La ampliación del límite de generación distribuida y la figura de autoconsumo favorecen proyectos renovables y de cogeneración, tanto aislados como interconectados. La posibilidad de contratos de largo plazo con la CFE o de inversión conjunta puede hacer atractivos ciertos proyectos para desarrolladores nacionales e internacionales.
¿Cómo prepararse?
Frente a este nuevo panorama, las organizaciones y profesionales del sector energético deben:
– Actualizar sus diagnósticos legales para comprender cómo les afecta la eliminación de los antiguos reguladores y la creación de la CNE.
– Evaluar proyectos de autoconsumo o generación distribuida, aprovechando el nuevo límite de 0.7 MW y los incentivos para energías renovables.
– Estar atentos a la emisión de reglamentos y lineamientos que complementarán las leyes y definirán procesos de permisos, interconexión y tarifas.
– Analizar los esquemas de inversión mixta y contratos de largo plazo con la CFE como oportunidades de negocio.
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